lunes, 20 de octubre de 2008

ANIDAN

El viernes pasado estuvo en casa cenando un exalumno de mi padre. Se llama Rafael. Rafa se cansó de una vida acomodada y de una carrera de éxito en EEUU como productor musical y se volvió a España. Poco después se decidió a aventurarse en el mayor proyecto de su vida: montar una casa de acogida para huérfanos en una isla de Kenia llamada Lamu.

Así nació ANIDAN (Ayuda a niños de África) y empezó con una casa alquilada donde se refugiaban menos de una decena de niños hasta llegar a convertirse en un albergue donde entre residentes y niños de pueblos cercanos ya son 250. Su comedor reparte más de 1000 comidas diarias y el hospital pediátrico, desde su reciente inauguración, atiende a 80 pacientes diarios que provienen de todos los rincones del país. Además, en este proyecto, Rafa es el coordinador y el único extranjero, el resto del personal es africano.

Desde que entró por casa y durante las 3 ó 4 horas siguientes, Rafa no paró de hablar de las miles de experiencias que vive allí, con todo el entusiasmo de quien ve poco a poco realizado su sueño de poder ir ayudando a unos niños que sin ANIDAN, probablemente, no hubieran salido adelante. Si la realidad es dura en estos países para los adultos, las oportunidades para niños y niñas pequeños, inexpertos e indefensos, son muy escasas y las adversidades a las que se enfrentan innumerables. Y eso que el proyecto es joven. Acaba, como quien dice, de "empezar" hace unos 7 años. Todavía hay mucho trabajo por hacer y en estos momentos de crisis se necesita una ayuda y un esfuerzo extra para sacarlo adelante.

Rafa no sólo nos habló de las buenas noticias de la apertura del nuevo hospital pediátrico y de los austeros pero prácticos edificios de los dormitorios y el comedor, de cómo mejora aquel niño que habían abandonado sus padres en la selva o de lo listas que son sus niñas mayores, de las primeras de su clase en la universidad. También nos contó las grandes dificultades que existen, ya no sólo en las grandes ciudades de Kenia, sino en pequeños poblados como en el que viven en Lamu.

Tristemente el abandono de los niños está a la orden de el día. Están las madres viudas que se vuelven a casar viéndose obligadas a renunciar a sus hijos del matrimonio anterior, las familias que no pueden sacar a tantos niños adelante y los abandonan a su suerte, los niños de familias paupérrimas que mueren víctimas de cualquier enfermedad sin haberle podido poner remedio por falta de recursos, los chavales en edad escolar que son obligados a ponerse a trabajar y dejar su única vía hacia una vida mejor: los estudios, y muchas más situaciones que empujan a los niños a la miseria y a la vida en la calle.

Y en esta carrera de obstáculos, si ya el entorno en sí es uno, los gobernantes corruptos, los conflictos políticos que desembocan en enfrentamientos étnicos violentos y la ignorancia de la población en temas tan primarios como la higiene para evitar la propagación de enfermedades, hacen que el reto del día a día sea aún mayor.

Podría pasarme escribiendo todo lo que Rafa nos contó muchas líneas más... pero sería infinitamente largo dada la alta densidad de experiencias. Para que entendáis mejor este proyecto, yo creo que "un vídeo vale más que mil palabras"...